Qué había antes de intervenir
La nave operaba con reflectores de descarga de 400 W montados sobre las cerchas, con una distribución pensada para el layout original de estanterías. Con el tiempo, los pasillos se reconfiguraron y quedaron zonas con exceso de luz sobre el piso y otras con sombras marcadas entre racks. El encargado de mantenimiento reportaba además un goteo constante de lámparas fuera de servicio y un consumo que no lograba separar del resto de las cargas del galpón.
El punto de partida no fue la factura eléctrica, sino el levantamiento en planta. Se midió la altura real de montaje respecto a cada nivel de estantería, se registró la reflectancia del techo de chapa y se documentó la posición de los tableros secundarios que alimentan los circuitos de iluminación. Sin esos datos, cualquier propuesta de reemplazo queda en una comparación de catálogo.
Cómo se resolvió el cálculo
Se trabajó con curvas fotométricas de proyectores lineales LED y se simularon tres escenarios de distribución antes de definir la posición final. La clave estuvo en separar la iluminación de pasillos de la iluminación de zonas de carga y descarga, porque los requisitos de lux y de uniformidad no son los mismos. Los pasillos de picking se resolvieron con ópticas asimétricas orientadas a lo largo del rack; las playas de maniobra, con proyectores de haz más abierto.
El ajuste de tableros secundarios fue parte del alcance, no un agregado posterior. Se rebalancearon los circuitos para que cada sector pudiera operar de forma independiente según turno, y se dejó registro de la carga por fase. Eso permite hoy medir el consumo de iluminación por separado y sostener la comparación en el tiempo.
Resultado y verificación en campo
La malla de medición se levantó con luxómetro calibrado sobre el plano de trabajo, en los mismos puntos antes y después de la intervención. La uniformidad mejoró de forma visible en los pasillos, que era el reclamo principal del personal de operaciones. El consumo de iluminación se redujo de manera sostenida al comparar meses con actividad operativa equivalente, no contra facturas de temporadas distintas.
Quedó documentado también el comportamiento térmico de los disipadores de aluminio en los proyectores nuevos, con registro de temperatura en régimen continuo. Ese dato importa más de lo que parece: define la frecuencia real de reemplazo y, por lo tanto, el costo de mantenimiento a lo largo de los años.
Ver el siguiente caso de la serie en Seasonal Booking Workflow, o escribir directamente al equipo técnico desde contacto para discutir un levantamiento similar.